El Consejo de Administración puede que sea para los accionistas una de las partes más importantes de toda empresa; ya que éste es el encargado de velar por los intereses de los inversores de cara a las decisiones que toma la empresa.
En otras palabras, es el máximo órgano de gobierno de una sociedad en la que se encuentran tanto representantes de la empresa como de los accionistas. Su objetivo primordial es evitar que se tomen decisiones que puedan poner en tela de juicio la rentabilidad del capital de ambas partes.
En muchas empresas, sobretodo en las más grandes y familiares, se ha percibido la figura del Consejo de Administración como un organismo “impuesto” con la finalidad de dar una imagen de transparencia y de buen gobierno a los futuros inversores de las compañías.
Sin embargo, puede que las decisiones que debe tomar este Consejo, o simplemente respaldar, sean las más decisivas a la hora de saber a dónde se dirige una empresa; puesto que las decisiones conformarán la pauta de funcionamiento de los ejecutivos de la compañía.
En definitiva, son la policía encargada de evitar que los directivos de las empresas busquen únicamente su propio beneficio independientemente de las repercusiones que sus actos puedan tener sobre el resto de agentes involucrados en la empresa.
Si alguna vez decidís invertir en una empresa, es importante que os fijéis en quien preside tanto la compañía como el Consejo. Si guardan algún tipo de relación directa o son, incluso, la misma persona, la implantación del Consejo fue solo una pura estrategia para no dar pie a especulaciones sobre la falta de transparencia en las decisiones tomadas por el órgano ejecutivo de la empresa.