Delimitación de límites verticales
Ventajas e inconvenientes de implantar una estrategia corporativa basada en la integración vertical
A la hora de decantarnos por este tipo de estrategia corporativa es fundamental que se haya estudiado las distintas opciones, así como las consecuencias que conlleva la implantación de cada una de ellas.
Las ventajas de las que gozaremos si decidimos integrarnos verticalmente serán:
- Una disminución de los costes de transacción, en los que se incluyen los costes de información, de negociación y de salvaguardia contractual. En otros términos, si decidimos llevar internamente la producción de nuestros productos en lugar de subcontratar, eliminaremos a los intermediarios y, por tanto, el coste que mantenerlos conlleva; además de acabar con la “desconfianza” de que el producto o servicio que estemos comprando en el mercado no cumpla con nuestros requisitos de calidad o sea ineficiente.
- Mayor protección de la información relevante para el proceso de producción de la empresa que conlleva de algún modo información implícita de la ventaja competitiva de la misma.
- Asegurar el abastecimiento de materias primas, de modo que se protege el funcionamiento de la estrategia de abastecimiento seguida por la empresa.
- Levantamiento de barreras de entrada. Cuanto más integrada esté una empresa, más dificultad encontrarás los competidores para entrar en el mercado.
No obstante, también acarrea inconvenientes que deberán ser tenidos en cuenta para obtener la rentabilidad de dicha implantación. Algunos de estos son:
- Pérdida de las ventajas propias del mercado, al ser los flujos de información menos eficientes.
- Pérdida del test de mercado. Al integrarse verticalmente, pierden la conciencia sobre la evolución de los precios del mercado.
- Pérdida de flexibilidad. Sustitución del coste variable por coste fijo, lo que implica un incremento del apalancamiento operativo.
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