Un depósito estructurado es un producto financiero de inversión a largo plazo cuya rentabilidad está ligada a la evolución de un determinado índice bursátil, materias primas o de unos valores. Se trata de un producto que suele tener dos partes, por eso lo de estructurado, una parte variable y otra parte fija que funciona como un depósito clásico y que es a la que se destina la parte más pequeña de la inversión.
Las ventajas que ofrecen este tipo de depósitos estructurados frente a otro tipo de productos financieros son:
- La inversión del capital que efectuemos está garantizada en el 100% de los casos salvo contadas excepciones.
- Como hemos comentado por lo general tenemos una rentabilidad asegurada por pequeña que sea, ya que la mayor parte de la potencial ganancia está ligada a la evolución de los mercados.

- El importe requerido para contratar este tipo de productos de inversión suele ser pequeño, destinado a los inversores minoristas.
- La liquidación de intereses suele darse al final del vencimiento.
Como inconvenientes podemos resaltar que en caso de que se puede cancelar este depósito estructurado de manera anticipada, debemos hacer frente a unas elevadas comisiones por dicho concepto. Respecto a la fiscalidad, la que se aplica no difiere de la del resto de productos financieros siendo la tributación del 18%.
En resumen se trata de un producto a caballo entre un depósito y un fondo de inversión que combina la seguridad del primero con la posibilidad de conseguir una elevada rentabilidad sujeta a la evolución de los mercados financieros.
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