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-     Escrito por ruben

Nacionalización de una empresa

La mayoría de la gente admitirá que algunas cosas deberían nacionalizarse (por ejemplo, la educación) mientras que otras deberían mantenerse en manos privadas (por ejemplo, la producción de alimentos). Desafortunadamente, la mayoría no tiene idea de por qué existe esta división. El objetivo de este artículo es ayudar a desarrollar una comprensión más profunda de lo que es la nacionalización de empresas y de por qué sucede.

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En qué consiste la nacionalización de una empresa

La nacionalización es el proceso de transformar los bienes privados en activos públicos, poniéndolos bajo la propiedad pública de un estado. Lo opuesto de la nacionalización sería la privatización. Las industrias que suelen estar sujetas a la nacionalización incluyen el transporte, comunicaciones, energía, banca y recursos naturales.

La nacionalización puede darse con o sin compensación a los antiguos propietarios, siendo la primera propia de países occidentales y la segunda de países en vías de desarrollo. La nacionalización se distingue de la redistribución de la propiedad (en estados comunistas) en que el gobierno retiene el control de la propiedad nacionalizada. Algunas nacionalizaciones tienen lugar cuando un gobierno se apodera de bienes adquiridos ilegalmente. Por ejemplo, en 1945 el gobierno francés se apoderó del fabricante de automóviles Renault porque sus propietarios habían colaborado con los ocupantes nazis de Francia.

La nacionalización también debe distinguirse de la “socialización”. Se refiere al proceso de reestructuración del marco económico, estructura organizativa e instituciones de una economía sobre una base socialista. En cambio, la nacionalización no implica necesariamente la propiedad social y la reestructuración del sistema económico.

Por sí misma, la nacionalización no tiene nada que ver con el socialismo, habiéndose llevado a cabo históricamente para diferentes propósitos bajo una amplia variedad de sistemas políticos y sistemas económicos diferentes. Sin embargo, la nacionalización es, en la mayoría de los casos, opuesta por los capitalistas de “laissez faire” (libre albedrío), ya que es percibida como una intervención gubernamental excesiva en el control de los asuntos económicos de los ciudadanos.

Las industrias nacionalizadas, encargadas de operar en aras del interés público, pueden estar sometidas a fuertes presiones políticas y sociales para prestar mucha más atención a las externalidades (cuando la actividad empresarial afecta a terceros que no han pagado por el producto o no se les ha compensado por los perjuicios originados del mismo). Pueden estar obligadas a operar en actividades deficitarias cuando se juzgue que los beneficios sociales son mayores que los costes, por ejemplo, los servicios postales rurales y de transporte. El gobierno reconoce estas obligaciones sociales y, en algunos casos, proporciona subsidios para tales operaciones no comerciales (que no generan beneficio alguno).

Dado que las industrias nacionalizadas son de propiedad estatal, el gobierno es responsable de cumplir con todas sus deudas. Además, las industrias nacionalizadas normalmente no solicitan créditos al mercado interno del país a menos que se trate de préstamos a corto plazo por lo que el estado se hace cargo también de su financiación. Si son rentables, el beneficio se utiliza a menudo para financiar otros servicios estatales, como programas sociales (pensiones, educación…), lo que puede ayudar a reducir la carga tributaria de la sociedad.

Causas de la nacionalización de una empresa

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Responsabilidad social

Nos guste o no, algunos desafíos requieren de un esfuerzo por parte de toda la sociedad. En tiempos de guerra, por ejemplo, las industrias han sido nacionalizadas para asegurar que todos los recursos se destinen al esfuerzo de guerra. Otros desafíos, como el cambio climático, duran mucho más que las guerras. El cambio climático requiere que pasemos de los combustibles fósiles a fuentes renovables de energía antes de que las consecuencias se vuelvan demasiado severas o demasiado permanentes. Sin embargo, como han demostrado las últimas décadas, no se puede confiar en que las empresas suministradoras de energía desarrollen e inviertan en energías renovables si tal inversión es probable que haga mella en sus ganancias. Por lo que es posible que éstas sean sujetas a nacionalizaciones.

Demanda garantizada

La mayoría de los productos se venden porque el consumidor elige comprarlos. En consecuencia, si el precio del pan se cuadruplicara, muchas personas elegirían dejar de comprarlo. El capitalismo garantiza un mercado competitivo, innovador y, en gran medida, justo para productos de este tipo.

Desafortunadamente, hay productos que no encajan en este modelo. El consumo de electricidad, gas y agua no es una opción que la gente haga, es una necesidad. Esto significa que las empresas que ofrecen estos productos tienen una “demanda garantizada”, lo que hace imposible que pierdan dinero. Si cuadruplicaran sus precios, la gente se vería obligada a pagar. La única razón de que no lo hagan es porque perderían dinero de aquellos que no podrían pagarlo y porque el estado se vería obligado a nacionalizar la industria para impedir que millones de personas muriesen de frío.

Prevenir Oligopolios

Un oligopolio ocurre cuando un pequeño número de empresas domina un mercado particular. Como cada empresa quiere maximizar los beneficios, en ocasiones se decide cooperar en vez de competir, convirtiendo a la industria en una entidad casi nacionalizada con la consecuencia de que los beneficios se destinan enteramente al beneficio personal.

Uno de los principales argumentos contra la nacionalización es que la competencia entre empresas privadas impulsa la innovación y los precios bajos. Los oligopolios no competitivos eliminan estos beneficios. Así, si una industria va a convertirse en un oligopolio porque tiene garantizada la demanda y sus integrantes no compiten entre sí, entonces tiene sentido nacionalizarla para asegurar que todos los beneficios sean reinvertidos en beneficio de todos (por ejemplo, creando más puestos de trabajo).

Ejemplo de nacionalización de una empresa en España

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Uno de los mayores casos de nacionalización que ha sucedido en España es la del grupo Rumasa en 1983. Este grupo se componía de más de 700 empresas españolas, empleaba a 60.000 personas y su facturación suponía el 1,8% del Producto Interior Bruto español. Algunas de las empresas más importantes que integraban este aglomerado eran el Banco Atlántico, Loewe o mantequerías Leonesas.

Durante años, los tribunales trataron de juzgar si la nacionalización había sido legal o no, aunque nunca dieron la razón a los propietarios. Las razones que adujo el gobierno en favor de la expropiación fueron la falta de control externo (auditorías) sobre las finanzas del grupo; poner obstáculos a las inspecciones realizadas por el Banco de España;  el riesgo grave en cuanto a solvencia que sufrían muchos bancos al financiar al grupo y el ignorar los riesgos de una estrategia de inversiones demasiado arriesgada. Además, el grupo tenía deudas con la Seguridad Social y Hacienda que llegaban a los 180 millones de euros de hoy en día.

Aunque las razones que adujo el gobierno puedan parecer ridículas (por qué al estado tiene que preocuparle que yo realice negocios de riesgo), cobran sentido si se tiene en cuenta que, al ser tan grande e importante el grupo, su caída podría afectar gravemente a toda la economía y, en concreto, a particulares ya que, por ejemplo, Rumasa contaba con más de 20 bancos en su haber.

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Fuentes de imágenes:

  • http://evelivesey.deviantart.com/art/Factory-Blues-440126366
  • https://informacionporlaverdad.wordpress.com/2013/07/01/oligopoly-el-oligopolio-de-los-mercados-energetico-y-petrolero-en-espana/
  • http://www.abc.es/fotos-abc/20130223/anos-expropiacion-rumasa-115693.html

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