Escrito por Tendenzias

La historia de Doña Baldomera Larra, la creadora del timo piramidal

Después de tanto hablar de hipotecas, vivienda e inversiones, vamos a continuar con un tema de actualidad, ahora que está tan fresco el caso del timo piramidal de Afinsa y Forum Filatélico. Reproducimos aquí la historia de Baldomera Larra, la que muchos consideran la creadora del timo piramidal

Doña Baldomera Larra Wetoret era hija de Mariano José de Larra el famoso poeta madrileño. Había nacido después de suicidarse su padre. Estaba casada con un médico de la Casa Real, el Dr. Carlos de Montemayor con quien tuvo varios hijos.

Cuando llegó el Rey Alfonso XII, el marido de Doña Baldomera no quiso continuar en el cargo, y decidió marchar a las colonias de Ultramar, a Cuba. Doña Baldomera quedó un tanto desvalida, pero como era mujer de recursos un día se le ocurrió una brillante idea. Pidió prestada una onza de oro a una vecina prometiéndole que en un mes se la devolvería duplicada. Doña Baldomedra cumplió su promesa y al verlo, la vecina contó a otras amistades “el milagro que había realizado Doña Baldomera”. Le había devuelto el doble de dinero.
No tardaron en llegar una serie de clientes atraídos por la ganancia fácil con su onza de oro y algunos con algunas más, rogando a Doña Baldomera que aceptase aquellos dineros y que hiciese el mismo milagro que a su vecina. Ella aceptó los dineros, entregándoles un recibo. Cumplió religiosamente devolviendo sus ganancias a sus “impositores”, lo que le proporcionó más clientela todavía al correrse la voz.

Así surgió “La Caja de imposiciones”. Y ella pagaba a los primeros que llegaban, con el dinero de los que seguían sin poner ella ni un duro. Acababa de descubrir “la pirámide”.

Tenía cola todos lo días para recibir los dineros que llegaban en grandes cantidades. Muchos recogían los intereses y dejaban el capital, y otros dejaban capital e intereses y la bola de nieve crecía y crecía. Fue tal la avalancha de gente que no tuvo más remedio que mudarse de vivienda. Aquella mujer, entrada en años, simpática y amable con todo el mundo tenía cada vez más clientela.

Muchos le pedían préstamos y a todos atendía la dama con su simpatía habitual y su arcas siempre estaban llenas. Y así fue como la llamaron “la madre de los pobres”, Sin embargo, muchos pensaron que había una trampa en aquel negocio. Era materialmente imposible que en un mes el dinero invertido produjese 30% de interés. Pues, así era, aunque ningun negocio de otra naturaleza produjese ese beneficio. Pero ella seguía una y otra vez pagando escrupulosamente a los impositores.

Muchos que tenían más confianza con ella llegaron a preguntarle cómo lo hacía, a lo que ella contestaba: “Es mi secreto”…”Algún día se sabrá y verán cómo es tan sencillo como el huevo de Colón”.

Algunos le preguntaban qué garantía ofrecía la “Caja de Imposiciones” a sus clientes pensando que podría declararse en quiebra en cualquier momento. A estos les sonreía y decía: “¿Garantía? ¿En caso de quiebra quiere usted decir? Una sola: “El Viaducto”.

deFinanzas.com

Newsletter