Al mismo ritmo que las entidades financieras siguen necesitando de liquidez para afrontar la crisis, éstas siguen sacando productos como las cédulas hipotecarias con el fin de atraer el dinero de los inversores tanto de los minoristas como de fondos de inversión…
Las cédulas hipotecarias son un producto financiero, una especie de bono que emite una entidad financiera que ofrece al inversor una rentabilidad fija hasta el vencimiento de éstos y que tienen como garantía los préstamos hipotecarios concedidos por dicha entidad.
La rentabilidad que ofrecen a los inversores es superior a la de otros productos de renta fija y superior también a la que ofrecen la mayoría de los depósitos financieros, con liquidación de intereses mensual o trimestral en función de la entidad emisora.

Las cédulas hipotecarias se amortizan por lo general en la fecha de vencimiento que puede ser a tres, cinco o más años pero en caso de necesitar de liquidez, este producto puede venderse en el mercado bursátil secundario oficial español de negociación de valores de renta fija emitidos por entidades públicas o privadas denominado AIAF.
A la hora de decantarse por la cédula hipotecaria que nos ofrecen desde una entidad u otra, es conveniente al margen de detenerse en la rentabilidad que nos presentan, por ver si la calificación del rating crediticio de la entidad en cuestión tiene buena consideración, es decir, si es AA, AAA ya que este rating crediticio nos informará de si el riesgo de los créditos que posee esa entidad es bajo o no, y por tanto nuestra inversión está más o menos segura.
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