Tenía que ocurrir. No se sabia cuando, pero cada vez eran más latentes los peligros de invertir en un sector inmobiliario que en Bolsa parecía crecer sin pausa, cuando en la economía real, los signos de cansancio eran más que evidentes. La burbuja crecía, y ha bastado un único susto, el de los rumores de que las cuentas de Astroc, el paradigma de lo que parecía ser una.