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Cómo saber el momento adecuado para invertir

Los mercados financieros son muy volátiles, saber cuándo entrar y salir puede decantar que nuestras inversiones tengan beneficios o lo nunca deseado, pérdidas. Los analistas utilizan dos técnicas para analizar el mercado: análisis técnico y análisis fundamental.

Morosos

Análisis técnico

Este tipo de análisis se fundamenta en la relación precio de la acción con el volumen del mercado, centrándose en la relación de todos los agentes que pueden influir en la oferta y demanda. El analista intenta predecir cambios del precio en el futuro basados en un histograma.

Por ejemplo, cuándo el precio de la acción alcanza un máximo histórico, el analista sabe que es momento de vender ya que la tendencia histórica del mercado ha sido la caída del precio poco después de un máximo histórico. Por el contrario, si utiliza velas semanales y nota una tendencia alcista de martes a jueves, el inversor podría entrar en largo.

Para su cálculo se utilizan gráficos, también llamados “velas”, en los que recoge los cambios que sufre el precio de la acción durante un periodo de tiempo, como ya hemos dicho. Sus herramientas básicas son estocásticas, ratios basados en volúmenes, medias móviles, etc.

El técnico nos muestra el momentum para entrar o salir en el mercado al ser un análisis más objetivo. Una nueva herramienta bastante útil son las alertas Forex, que ayudarán a identificar el momento justo para operar en Forex, materias primas o índices. Por el contrario, no detectaremos burbujas en el mercado o empresas que estén infravaloradas lastrándonos su uso para abrir posiciones a largo plazo.

Modelo 202

Análisis fundamental

La base del análisis fundamental rodea el concepto del valor futuro que tendrá la empresa en comparación con el precio que tiene la acción en la actualidad. Si el valor futuro es mayor tomaremos la decisión de invertir, y si el valor es menor, venderemos.

Para calcular el valor futuro potencial de la empresa utilizaremos tanto datos microeconómicos (nuevos productos, futuras inversiones, estrategias, competidores) como macroeconómicos (entorno político y regulativo que rodea a la empresa). Cuando tengamos todos estos datos cuantificados como un flujo de ganancia futura, los descontaremos con los tipos de interés que estén vigentes y esa será la cantidad a la que compararemos con el precio actual de la acción.

El mayor inconveniente de este método es que no sabemos la franja temporal en la que se producirán estos cambios, así que, al contrario del análisis técnico, no sabremos cuándo invertir. Normalmente las decisiones tomadas a raíz de un análisis fundamental son inversiones a largo plazo, tales como decidir en qué empresa invertir. La ventaja de utilizar este análisis es que se fundamenta en la lógica de que la empresa acabará obteniendo este valor futuro, identificando también a las compañías infravaloradas.

En definitiva, ninguno de los dos análisis es perfecto, el uso combinado de los dos sería lo ideal, aunque a veces caiga en contradicción. El análisis técnico funciona mejor para operaciones a corto plazo, en cambio el fundamental tiene más sentido cuando operamos en largo.