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La crisis de las hipotecas subprime

La expansión artificial del mercado de la vivienda no sólo trajo el aumento de los precios, sino también, como consecuencia, el aumento del número de créditos y préstamos solicitados a la banca. Mientras las palabras “burbuja inmobiliaria” empezaba a sonar en los corros de los mercados económicos y financieros, las entidades especializadas en hipotecas de alto riesgo (subprime) hacían su agosto y multiplicaban sus cifras, hasta el punto de representar un 13,4% del total de los préstamos hipotecarios concedidos (cinco veces más que en el año 2000).

Estas hipotecas subprime son aquéllas que se conceden a prestatarios que habitualmente no consiguen, por sus condiciones económicas, el préstamo solicitado en entidades bancarias que siguen unas normas generales de valoración de riesgo del cliente. En este tipo de hipotecas no se piden avales, y se aplican unos tipos de interés más alto que los que habitualmente se dan en préstamos normales. Sin embargo, su inconveniente, es que cuando los tipos de interés suben, el cliente se ve más asfixiado en el pago de las cuotas, y la morosidad sube, con el riesgo que conlleva para la entidad que concede el préstamo. Ya en el 2005, Alan Greenspan avisó del riesgo que conllevaba el aumento tan sustancial que se estaba produciendo de este tipo de préstamos “exóticos” (como él los llamaba).

Y ese momento paraece llegar. Los tipos de interés no dejan de subir, y la morosidad, consecuentemente, también ha subido. A principios de año, entidades norteamericanas como Ownit o Resmae quebraron. Poco a poco las noticias se han ido haciendo más preocupantes con problemas de liquidez en la banca norteamericana, y, como efecto de la globalización, no podía tardar demasiado el momento en que esta crisis afectara a este lado del Atlántico.

Hace unos días BNP Paribás decidió suspender temporalmente tres fondos por la crisis hipotecaria que está afectando a Estados Unidos. La desaparición de transacciones en determinados segmentos de los mercados de aquel país ha provocado una crisis de liquidez absoluta en fondos europeos referenciados a aquellos valores. La única solución de BNP para los socios participantes de los fondos ha sido comunicar que caso de no poderles reembolsar el dinero en el plazo de un mes cuando vuelva a habr liquidez, se les informará de las medidas que habrán de tomar.

El resultado final ha sido que ayer el Banco Central Europeo inyectó 95.000 millones de euros al sistema, a lo que hoy, día 11 de agosto, tanto la Reserva Federal de los EE.UU. como el Banco de Japón se han unido aportando, la entidad nipona más de 6.000 millones de euros al sistema; el BCE nuevamente 61.050 millones más, y la Fed norteamericana más de 43.000 millones en total.

Las Bolsas, que parecían recuperarse de la atonía que venían padeciendo desde hace un mes, se vieron sacudidas por esta nueva crisis, y, sobre todo los valores bancarios cayeron fuertemente, así como las entidades aseguradoras. Así, BBVA, con un 3,74%, Santander con un 3,24% o Repsol un 3,09%, entre otras muchas, se vieron afectadas por las caídas generalizadas de las Bolsas Mundiales.

Y mientras, los tipos de interés siguen subiendo…