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Los beneficios directos del SCF a la empresa

Para conocer cuáles son los beneficios directos del SCF –Supply Chain Finance- para la empresa, tenemos que hacer un recorrido sobre qué es el SCF y cuáles son las características que se le asocian.

¿Qué es SCF?

SCF, Supply Chain Finance o Finanzas de la Cadena de Suministro, es un conjunto de productos o soluciones financieras que definieron varios organismos internacionales, partiendo de la necesidad de establecer un programa estándar sobre las finanzas en la cadena de suministro.

La definición que ofrece EBA, Euro Banking Association, sobre SCF (Supply Chain Finance) es “el uso de instrumentos financieros y tecnologías para optimizar la gestión del circulante y la liquidez en los procesos de la cadena de suministro para los socios comerciales”. Es decir, el SCF es un conjunto de soluciones financieras destinadas a dar soporte a los socios comerciales a lo largo de todo el proceso de compra, desde la emisión de la orden de compra hasta el pago de la factura. Con esto, se consigue una conexión entre comprador, proveedor y financiador.

Los beneficios directos del SCF a la empresa

A nivel internacional su uso ha crecido exponencialmente. Los expertos financieros aseguran que seguirá creciendo en los próximos años, puesto que han aparecido plataformas gratuitas que consiguen aportar beneficios económicos tanto a las grandes como las pequeñas y medianas empresas.

El hecho de que el SCF cuente con instrumentos financieros eficaces implica que múltiples empresas pueden encontrar en este producto financiero la oportunidad de optimizar sus beneficios. Incluso los proveedores más pequeños, que son quienes suelen encontrar dificultades para obtener un crédito bancario, con este sistema lo tendrían mucho más sencillo para financiar sus operaciones comerciales puesto que se rentabiliza la liquidez sin comprometer sus propios activos.

Cada una de las soluciones que ofrece el SCF tiene como denominador común la optimización de capital circulante de la empresa, lo que directamente se traduce en una mejora de la rentabilidad y, por tanto, del beneficio de la misma.

A su vez, si hay una buena gestión de la cadena de suministro junto con un correcto uso del SCF, se generan beneficios en la optimización de los ciclos de cobros y pagos obteniendo un mayor margen de beneficios.

Otra de las características que definen el SCF es la flexibilidad, que aligera la presión que suelen ejercer otro tipo de sistemas financieros. Uno de los ejemplos más claros es la posibilidad de negociar descuentos por pronto pago, con lo que se evitan los problemas de liquidez, mejorando también las relaciones existentes entre cada uno de los miembros de la cadena de suministro, consiguiendo un modo de financiación que para algunas empresas resultaría imposible.