¿Merece la pena dar entrada por la compra de un coche?

De acuerdo a datos de la Agencia Tributaria, el precio medio de un coche nuevo el pasado año 2018 se situó en unos 17.249 euros. Y, según las estadísticas, un 88% de los compradores está interesado en la compra de un coche usado, de los cuales finalmente el 69% se decanta por adquirir un vehículo […]

De acuerdo a datos de la Agencia Tributaria, el precio medio de un coche nuevo el pasado año 2018 se situó en unos 17.249 euros. Y, según las estadísticas, un 88% de los compradores está interesado en la compra de un coche usado, de los cuales finalmente el 69% se decanta por adquirir un vehículo de este tipo. Esto significa que el pasado año la compra de vehículos de ocasión -de entre uno a cinco años- aumentó un 6,6% respecto al año anterior con más de 2 millones de unidades transferidas. Pero independientemente de que se trate de un vehículo nuevo o de segunda mano, ¿es adecuado dar entrada al comprar el coche?.

¿Merece la pena dar entrada por la compra de un coche?

Cuando hablamos de dar entrada para comprar un vehículo significa que entregamos al comprador -independientemente de que sea un concesionario oficial o una tienda de coches- una determinada cantidad con el fin de que el precio final del mismo se reduzca.

Evidentemente, ésta es una opción útil para quienes deciden comprar un vehículo financiándolo, ya que es una forma especialmente adecuada a la hora de rebajar el precio del coche, y así conseguir que las cuotas mensuales disminuyan (y, por tanto, sean al final mucho más cómodas y accesibles).

¿Qué significa dar una entrada a la hora de comprar un coche?

En el lenguaje financiero, una entrada significa aportar una determinada cantidad, habitualmente de nuestros ahorros, con el fin de poder optar a la compra de un bien. Aunque es más usual hacerlo a la hora de comprar una casa (dado que a día de hoy es poco habitual que hayan bancos que concedan el 100% de la financiación), también los concesionarios y tiendas de coches ofrecen esta posibilidad a la hora de comprar un vehículo.

Así, se convierte en una especie de pago inicial, y en la mayoría de las ocasiones, somos nosotros mismos como compradores quienes podemos elegir la cantidad que deseamos aportar.

Y es que, a fin de cuentas, cuanta más cantidad demos en concepto de entrada menor cantidad financiaremos, lo que se traducirá en una evidente reducción de cuota mensual a lo largo de todo el préstamo. Y no solo eso: evidentemente, también se reducen los intereses.

¿Cuáles son las ventajas de dar entrada por comprar un coche?

Hoy en día la mayor parte de las financiaciones ofrecidas por los concesionarios, a diferencia de hace algunos años, no exigen dar una entrada para poder acceder a ellas y comprar así un vehículo.

No obstante, es cierto que sí es necesario dar entrada para acceder a determinadas promociones, especialmente a aquellas en las que se ofrece -y se publicita- una cuota mensual verdaderamente baja. Y es que, por ejemplo, para adquirir un coche con un precio total de 23.000 euros, y cuya cuota mensual es de apenas 240€ a 8 años, es necesario dar una entrada de entre 2.000 a 5.000 euros de media. Además, en estos casos concretos lo más común es que el tipo de interés ofrecido sea igualmente bajo, para que la operación sea interesante y llamativa para el cliente.

Comprar coche con entrada

Una de las principales ventajas que encontramos en dar una entrada para adquirir un coche es la de rebajar la cuota mensual de la operación, dado que la cantidad final a pagar será evidentemente menor, puesto que ese dinero que demos como concepto de entrada se rebajará finalmente del precio total del vehículo.

Pongamos un sencillo ejemplo. Para comprar un vehículo de 17.500 euros, damos de entrada 3.500 euros. Así, la operación total será de 14.000 euros (suponiendo, eso sí, que todos los gastos están incluidos en el precio final). De esta manera, financiando esta cantidad a 5 años con un tipo de interés del 6,75%, tendremos una cuota mensual de 276 euros, pagando de intereses un total de 2.560 euros. Sin embargo, si no diéramos nada de entrada, nuestra cuota mensual sería de 344 euros (68 euros más al mes), y pagaríamos de intereses 3.140 euros.

¿Y cuáles son las desventajas?

En aquellas operaciones en las que no se exige dar entrada, obviamente es el cliente final quien debe tomar la decisión de entregar -o no- una determinada cantidad con el fin de reducir letra mensual.

Pero teniendo en cuenta la devaluación del coche, ¿verdaderamente merece la pena abonar una determinada cantidad de entrada, cuando el vehículo pierde al menos un 18% de su valor desde el momento en el que nos vamos alejando del concesionario?.

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