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Cómo se hace la tasación de una vivienda

¿Conoces cuáles son los pasos que se llevan a cabo en la tasación de una vivienda? Os contamos cuáles son las claves y aspectos que se tienen en cuenta para conocer el valor de un inmueble.

Aspectos básicos de la tasación de una vivienda

La tasación de una vivienda se lleva a cabo, habitualmente, tanto en la venta como en la compra de una vivienda. De esta manera, lo que se pretende conseguir es conocer el valor del inmueble para pedir un precio ajustado por su venta o conocer si es posible acceder a una hipoteca; incluso también es algo que se suele solicitar en caso de divorcio y división de bienes.

Es importante tener muy en cuenta que la tasación siempre ha de realizarla un profesional cualificado o tasador, quien será el encargado de valorar varios aspectos de la vivienda -ubicación, superficie, iluminación, estado de conservación, distribución – para poder establecer un valor o precio de mercado. Esta tasación se realizará en base a una normativa legal, en la que se especifica una metodología clara y concreta para conocer su valor.

Un dato que a veces se olvida fácilmente es que el valor de mercado puede variar, por lo que la información que aparece en el documento del tasador tiene una validez determinada.

Pasos para la tasación de una vivienda

El primer paso que realiza el tasador es la recogida y contraste de la documentación del registro de la propiedad. A su vez, pedirá una una copia de la escritura  y contrastará la información en el catastro y en el ayuntamiento al que corresponda antes de proceder con la tasación física.

Una vez que este paso esté correcto, se continúa con la tasación de la vivienda física. Para ello, el tasador se ha de fijar en una serie de variables:

Estado del edificio y la vivienda. El estado del propio edificio también es un aspecto que se tiene en cuenta, puesto que se valora si ha pasado la inspección técnica de los edificios, las reformas y mejoras que se hayan podido hacer a nivel de comunidad, si está rehabilitado, entre otros posibles. En cuanto a la vivienda también se valora el estado del piso, la distribución y si ha habido reformas que lo revalorice, la orientación del piso, etc.

  • La ubicación geográfica. Es común que el hecho de encontrarse el piso en un determinado barrio determine el valor del metro cuadrado de la vivienda, esto sin reparar en otras singularidades. La ubicación también se considera al sumar a la ponderación los comercios y servicios disponibles en las inmediaciones del barrio (colegios, hospitales, zonas verdes, centros comerciales, etc…).
  • Eficiencia energética. El certificado energético no se queda únicamente en los electrodomésticos, también tienen cabida dentro de la vivienda. Este documento cataloga los pisos desde la A a la G, siendo la A la categoría más favorable en cuanto a eficiencia y ahorro energético, por lo que ésta es la categoría más valorada.
  • Superficie. El número de metros del piso también va a ser importante en la valoración del mismo. Como antes mencionábamos, puede variar el precio del metro cuadrado pero también puede ser un handicap en función del tamaño.
  • Accesibilidad del edificio. En la valoración del mismo también se tendrá en cuenta el acceso al edificio, pues no es lo mismo que cuente únicamente con escaleras, a que haya una rampa o tenga ascensor. A su vez, también será importante el estado en el que se encuentren todos ellos.

Una vez que se ha llevado a cabo este paso, finalmente se realizará un estudio de mercado con otros pisos en venta de la zona para conocer cuál es el precio de venta definitivo.